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Resumen: El paradigma actual de producción y consumo masivo, basado en un modelo lineal de extracción, transformación y desecho, se enfrenta a límites planetarios infranqueables que exigen una reevaluación profunda de la teoría económica y la práctica empresarial. Se investiga la transición hacia una "economía funcional" y "circular" mediante la implementación de Sistemas de Producto-Servicio (PSS). El objetivo central es analizar cómo la desmaterialización y la extensión de la vida útil de los productos pueden desacoplar el bienestar económico del consumo de recursos materiales. Se examinan las tipologías de PSS, las barreras culturales relacionadas con la propiedad y las estrategias de "consumo lento". A través de una revisión de la literatura y el análisis de casos industriales, se concluye que el éxito de estos sistemas requiere una transformación sistémica que involucre cambios en el diseño, la infraestructura social y los modelos de negocio, priorizando el valor de uso sobre la posesión material.
Palabras clave: Sistemas de producto-servicio (PSS), economía funcional, consumo sostenible, durabilidad, economía circular.
Abstract: The current paradigm of mass production and consumption, based on a linear model of extraction, transformation, and disposal, faces insurmountable planetary boundaries that demand a profound reevaluation of economic theory and business practice. This paper investigates the transition to a "functional" and "circular" economy through the implementation of Product-Service Systems (PSS). The central objective is to analyze how dematerialization and the extension of product lifecycles can decouple economic well-being from the consumption of material resources. The typologies of PSS, cultural barriers related to ownership, and "slow consumption" strategies are examined. Through a literature review and the analysis of industrial case studies, the paper concludes that the success of these systems requires a systemic transformation involving changes in design, social infrastructure, and business models, prioritizing use value over material possession.
Keywords: Product-service systems (PSS), functional economy, sustainable consumption, durability, circular economy.
1. Introducción: El Desafío de la Desmaterialización
La sostenibilidad de los patrones de consumo contemporáneos se ha convertido en una preocupación internacional crítica debido al crecimiento demográfico y a la limitada capacidad del ecosistema para absorber los flujos de desechos (Mont, 2002). Se estima que, para lograr un equilibrio sostenible, la productividad de los recursos en los países industrializados debería mejorar en un factor de diez hacia mediados de este siglo, lo que implica una reducción drástica del noventa por ciento en los niveles actuales de consumo material (Cooper, 2005; Mont, 2002). Este desafío se ve agravado por la falta de voluntad en las naciones ricas para reducir su consumo y la necesidad legítima de las naciones en desarrollo de incrementarlo para satisfacer necesidades básicas (Mont, 2002).
En este contexto, la comunidad académica ha comenzado a explorar la "desmaterialización" de la economía como una vía para ofrecer a los consumidores el mismo nivel de rendimiento pero con una carga ambiental intrínsecamente menor (Mont, 2002). Los Sistemas de Producto-Servicio (PSS) surgen como una estrategia prometedora, definida como una combinación comercializable de productos y servicios capaces de satisfacer conjuntamente las necesidades del usuario (Baines et al., 2007; Mont, 2002). Este enfoque desplaza el enfoque del beneficio económico desde la venta de unidades físicas hacia la entrega de utilidad y valor de uso (Stahel, 2016).
2. El Marco Teórico: Economía Funcional y Circular
El concepto de "economía funcional" propone una distinción entre la economía industrial tradicional, que valora el intercambio de bienes, y una economía orientada al servicio que reconoce el valor de la utilización (Stahel, 1986). En este modelo, el consumidor no paga por el objeto en sí, compra el servicio que este presta, como la movilidad, la limpieza o la iluminación (Mont, 2002; Stahel, 1986). Stahel (1986) argumenta que el objetivo económico debe ser crear el mayor valor de uso posible durante el mayor tiempo posible, consumiendo el mínimo de recursos materiales y energía.
Por su parte, la economía circular busca imitar los ciclos naturales donde los desechos se convierten en recursos, cerrando los bucles de materiales en los ecosistemas industriales (Stahel, 2016). A diferencia de la economía lineal, que es proactiva en mercados saturados mediante la obsolescencia y la moda, la economía circular se basa en la suficiencia, priorizando la reutilización, la reparación y la remanufactura (Stahel, 2016). Un estudio sobre siete naciones europeas sugirió que la transición hacia este modelo podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta en un setenta por ciento y aumentar la fuerza laboral en un cuatro por ciento, debido a que las actividades de mantenimiento y reparación son más intensivas en mano de obra que la producción automatizada (Stahel, 2016).
3. Tipologías y Características de los Sistemas de Producto-Servicio
La literatura identifica tres categorías principales de PSS que reflejan diferentes niveles de integración entre producto y servicio. En primer lugar, los PSS orientados al producto se centran en la venta tradicional del bien, pero añaden servicios adicionales como mantenimiento, reparación o contratos de reciclaje para garantizar la funcionalidad y durabilidad del objeto propiedad del cliente (Baines et al., 2007; Mont, 2002). En segundo lugar, los PSS orientados al uso implican que el proveedor retiene la propiedad del producto, vendiendo únicamente su disponibilidad o acceso a través de modelos de arrendamiento (leasing), alquiler o uso compartido (sharing) (Baines et al., 2007; Mont, 2002).
Finalmente, los PSS orientados al resultado representan el modelo más avanzado, donde el cliente paga por un resultado o capacidad específica (Baines et al., 2007). El proveedor mantiene el control total sobre los activos y busca la manera más eficiente de entregar el servicio, lo que incentiva la reducción del consumo de recursos (Stahel, 2016). Este enfoque desvincula el éxito económico del volumen de ventas de hardware, permitiendo que la rentabilidad de la empresa dependa de la eficiencia y la longevidad del sistema (Baines et al., 2007; Stahel, 1986).
4. El Consumo Lento y la Problemática de la Obsolescencia
Uno de los mayores obstáculos para la sostenibilidad es la persistencia de la "sociedad del desecho", donde la generación de residuos municipales ha crecido históricamente al mismo ritmo que el PIB (Cooper, 2002; OECD, 2001). Cooper (2005) destaca que la obsolescencia programada, entendida como el acortamiento deliberado de la vida útil de un producto, es una práctica común que alimenta este ciclo. La investigación empírica en el Reino Unido a través del estudio E-SCOPE reveló una paradoja: aunque casi la mitad de la población está insatisfecha con la durabilidad de los productos, una proporción significativa de los electrodomésticos se desecha mientras aún son funcionales o reparables (Cooper, 2005).
Frente a esta cultura de la rapidez, surge el concepto de "consumo lento" (slow consumption), que aboga por una relación más profunda y duradera entre las personas y sus posesiones (Cooper, 2005). Movimientos como Slow Food o la Long Now Foundation proponen una visión a largo plazo que desafía la inmediatez de la economía de mercado (Cooper, 2005). Reisch (2001) sugiere que el bienestar humano deriva en parte de la atención y el cuidado que las personas dedican a sus objetos, lo cual requiere tiempo y una ruptura con la premisa económica de la insaturación constante de necesidades (citado en Cooper, 2005).
5. Beneficios Estratégicos de la Implementación de PSS
La adopción de modelos de PSS ofrece ventajas competitivas sustanciales para las empresas manufactureras. Al incorporar componentes de servicio, los fabricantes pueden añadir valor adicional a sus productos, diferenciar su oferta en mercados maduros y mejorar la relación con los clientes mediante un contacto continuo que proporciona información valiosa sobre sus preferencias (Baines et al., 2007; Mont, 2002). Además, el mantenimiento de la propiedad del activo permite a las empresas anticiparse a legislaciones futuras sobre la responsabilidad extendida del productor (EPR), convirtiendo la obligación de gestionar el fin de vida del producto en una ventaja económica mediante la remanufactura y la recuperación de componentes (Baines et al., 2007; Mont, 2002).
Desde la perspectiva ambiental, los PSS facilitan la desmaterialización al fomentar diseños más robustos y eficientes (Mont, 2002). Cuando el fabricante asume los costes de mantenimiento y energía durante la fase de uso, tiene un incentivo directo para optimizar el rendimiento y la vida útil del producto (Baines et al., 2007; Stahel, 2016). Ejemplos emblemáticos incluyen el paquete "TotalCare" de Rolls-Royce, donde las aerolíneas pagan por "horas de potencia" en lugar de comprar motores, lo que motiva a la empresa a maximizar la confiabilidad y eficiencia del equipo (Baines et al., 2007). Del mismo modo, Michelin vende el uso de neumáticos "por milla", encargándose del mantenimiento y recauchutado, lo que reduce el consumo total de materiales (Stahel, 2016).
6. Barreras Culturales y Organizativas
A pesar de sus beneficios, la transición hacia los PSS enfrenta obstáculos críticos. La barrera cultural más significativa es la resistencia de los consumidores a aceptar la "utilización sin propiedad" (Baines et al., 2007; Mont, 2002). En muchas sociedades, la posesión material es un símbolo de estatus e identidad personal, y los objetos actúan como extensiones de uno mismo (Cooper, 2005). Por lo tanto, convencer a los usuarios de que el acceso a un servicio es preferible a la propiedad de un objeto requiere un cambio profundo en los valores sociales (Baines et al., 2007).
Para las organizaciones, el cambio de un modelo de venta de productos a uno de servicios implica riesgos financieros considerables. Los ingresos dejan de ser un pago único inmediato para convertirse en flujos menores distribuidos a lo largo de periodos extendidos, lo que exige que la empresa absorba riesgos operativos y de mantenimiento que antes recaían en el cliente (Baines et al., 2007; Mont, 2002). Además, la estructura interna de las compañías debe evolucionar hacia formas más descentralizadas y colaborativas, integrando estrechamente los departamentos de diseño, fabricación y servicios (Baines et al., 2007; Mont, 2002).
7. Casos de Estudio y Aplicaciones Prácticas
Diversas empresas líderes han demostrado la viabilidad de estos modelos. Xerox ha sido pionera al pasar de vender fotocopiadoras a ofrecer soluciones de gestión de documentos, implementando programas de remanufactura que han desacoplado su volumen de fabricación de sus beneficios (Baines et al., 2007; Stahel, 1986). En el sector textil, empresas como Elite venden el servicio de descanso a hoteles en lugar de colchones físicos, manteniendo la responsabilidad de la higiene y el mantenimiento del producto (Stahel, 2016).
Otro ejemplo relevante es el sistema de car-sharing Autolib en París, que libera a los usuarios de la carga de la propiedad y el mantenimiento de un vehículo, ofreciendo movilidad flexible mediante coches eléctricos (Stahel, 2016). Estos casos ilustran cómo los PSS pueden transformar industrias enteras, desplazando la competencia desde la producción masiva hacia la excelencia operativa y la satisfacción del cliente a largo plazo (Baines et al., 2007; Stahel, 2016).
8. Los Sistemas de Producto-Servicio (PSS) ante el espejo de la sostenibilidad real
La transición de una economía lineal a una circular o funcional no es simplemente un cambio de modelo de negocio, configura una reestructuración profunda de la relación entre la sociedad y la materia. Aunque los Sistemas de Producto-Servicio (PSS) se presentan como una panacea para "desmaterializar" la economía y mejorar la productividad de los recursos hasta en un factor diez, una evaluación crítica de las fuentes revela que este camino está plagado de incertidumbres teóricas y barreras sistémicas que cuestionan su viabilidad inmediata a gran escala.
8.1. La paradoja de la eficiencia y el "efecto rebote"
El argumento central a favor de los PSS es que, al vender el uso o el resultado en lugar del producto, el fabricante tiene un incentivo para maximizar la durabilidad y la eficiencia. Pero esta mejora en la eficiencia no garantiza una reducción neta del impacto ambiental. Existe el riesgo del denominado "efecto rebote", donde los ahorros obtenidos mediante la eficiencia se ven compensados por un aumento en el consumo total. Por ejemplo, el arrendamiento (leasing) puede facilitar el acceso a productos que de otro modo serían inasumibles, lo que podría fomentar un consumo adicional en lugar de sustituir el existente. Por tanto, la desmaterialización es una posibilidad, pero no una consecuencia automática del modelo de servicio.
8.2. El obstáculo cultural: La identidad a través de la propiedad
Una de las críticas más agudas al modelo de "consumo sin propiedad" reside en la psicología humana. Las fuentes señalan que los objetos no son meras herramientas funcionales, se plantean como extensiones del yo y símbolos de estatus social. La resistencia del consumidor a abandonar la propiedad es un factor crítico; en muchas culturas, poseer bienes sigue siendo un marcador de éxito. Los PSS que no tengan en cuenta estas "señales y guiones" (significados sociales) de los productos están condenados a quedarse en nichos de mercado, como ha ocurrido históricamente con el car-sharing frente al coche en propiedad.
8.3. La rigidez de las estructuras económicas y políticas
El éxito de la economía funcional choca frontalmente con los indicadores de éxito actuales. Mientras que el Producto Interior Bruto (PIB) mide flujos financieros (donde los accidentes y el desperdicio suman), la economía circular busca preservar el stock de riqueza física, lo cual es visto por los economistas tradicionales como lo opuesto al progreso.
• Riesgo financiero: Para las empresas, pasar de la venta directa a los PSS implica pasar de ingresos inmediatos a periodos de amortización a medio y largo plazo, absorbiendo riesgos de mantenimiento que antes eran del cliente.
• Políticas fiscales: El sistema actual penaliza el trabajo y favorece el consumo de recursos; sin una reforma que elimine, por ejemplo, el IVA de las actividades de reparación, la remanufactura difícilmente podrá competir con la producción masiva de bienes baratos.
8.4. La falta de un enfoque sistémico en el diseño
A pesar de la retórica sobre el diseño sostenible, hay pocos ejemplos de PSS rediseñados integralmente bajo una visión de ciclo de vida. La mayoría de las empresas aplican una "servitización" superficial a productos diseñados originalmente para la economía lineal. Una verdadera economía de rendimiento requiere que los productos sean modulares, actualizables y fáciles de desmontar a nivel atómico para recuperar materiales. Sin una infraestructura social y técnica que respalde el retorno y tratamiento de estos bienes, los PSS pueden acabar generando una logística de transporte más compleja y contaminante.
9. Hacia la Transición hacia una Economía Circular y de Rendimiento
La presente propuesta articula una serie de intervenciones estratégicas para superar el modelo económico lineal de "extraer, fabricar y desechar", el cual ha demostrado ser insostenible ante el crecimiento demográfico y la degradación ecológica. Para lograr una mejora real, se propone un cambio sistémico basado en la desmaterialización y la optimización del valor de uso de los bienes.
9.1. Rediseño del Producto bajo el "Principio de Comunalidad"
Se propone que la fase de diseño de los productos no se limite a la eficiencia técnica, también se oriente a la durabilidad intrínseca y la modularidad.
• Modularidad y Estandarización: Los productos deben concebirse dentro de planes maestros modulares que faciliten el desmontaje fuera de secuencia y el intercambio de componentes entre diferentes líneas de productos. Esto permite que, ante un fallo o una actualización tecnológica, solamente se reemplace la parte necesaria en lugar del objeto completo.
• Envejecimiento con Dignidad: Se recomienda el uso de materiales (como la madera frente al plástico) que mejoren su estética y valor percibido con el tiempo, fomentando un vínculo emocional que retrase el desecho por razones puramente psicológicas.
9.2. Implementación de Sistemas de Producto-Servicio (PSS) de Rendimiento
La propuesta sugiere que las empresas dejen de vender la propiedad de los bienes para vender su utilidad o función.
• Venta de Resultados: Siguiendo ejemplos como el de Rolls-Royce con su "potencia por hora" o Michelin con el pago "por kilómetro", las empresas deben retener la propiedad del activo. Esto genera un incentivo económico directo para que el fabricante maximice la fiabilidad y minimice los costes de mantenimiento y energía, ya que estos ahora representan un gasto para el productor y no para el usuario.
• Gestión de Activos y Recuperación: Se propone la creación de infraestructuras regionales de remanufactura y reparación. Al mantener el control sobre el ciclo de vida, las empresas pueden recuperar componentes al final de su uso para reintegrarlos como piezas "como nuevas" en la cadena de producción.
9.3. Reforma del Marco Político y Regulatorio
Para que los modelos circulares sean competitivos, es imperativo que las políticas públicas alineen los incentivos económicos con la preservación de recursos.
• Reforma Fiscal: Se propone elevar los impuestos sobre la extracción de materias primas y el consumo de recursos, mientras se reducen las cargas sobre el trabajo humano. Un punto clave es la eliminación o reducción del IVA en actividades que preservan el valor, como la reparación, el mantenimiento y la remanufactura.
• Nuevos Indicadores de Progreso: Sustituir el Producto Interior Bruto (PIB), que mide flujos financieros a menudo vinculados al desperdicio, por indicadores de "ahorro de recursos". Se sugiere medir la riqueza nacional en función del stock de capital físico y humano preservado en lugar de la velocidad de su consumo.
9.4. Fomento de la Cultura de la "Suficiencia" y el Consumo Lento
La mejora técnica es insuficiente si no se aborda el comportamiento del consumidor y el "efecto rebote".
• Estrategias de Apego: Se deben desarrollar campañas de comunicación que promuevan la "custodia" (stewardship) en lugar de la propiedad egoísta. El objetivo es que el usuario asuma la responsabilidad del cuidado del bien, entendiendo que el bienestar deriva de la calidad del servicio y no de la acumulación material.
• Educación en Consumo Lento: Integrar en la formación técnica y académica el concepto de "consumo lento", donde se valore la atención y el tiempo dedicado a las posesiones, desafiando la cultura de la transitoriedad y la moda rápida.
10. Conclusiones y Perspectivas Futuras
La transición hacia una sociedad sostenible exige un cambio estructural que reemplace la economía lineal por modelos funcionales y circulares basados en Sistemas de Producto-Servicio. Estos sistemas tienen el potencial de reducir drásticamente la huella ecológica al priorizar la durabilidad, la reparación y el valor de uso. Pero la adopción masiva de PSS requiere políticas públicas proactivas que internalicen los costes ambientales y fomenten la responsabilidad extendida del productor (Mont, 2002; Stahel, 2016).
Es imperativo continuar investigando las dimensiones psicológicas del consumo para entender cómo fomentar el desapego de la propiedad y el compromiso con el mantenimiento de los bienes (Cooper, 2005). Mediante una combinación de innovación tecnológica, rediseño de modelos de negocio y una transformación cultural hacia el "consumo lento" será posible alcanzar los objetivos de sostenibilidad necesarios para preservar el bienestar de las generaciones futuras.
Los Sistemas de Producto-Servicio ofrecen una vía lógica para reconciliar el bienestar económico con los límites planetarios, pero su implementación requiere algo más que innovación empresarial: exige un "salto cuántico" en el rigor académico y la voluntad política. Para que los PSS no sean un mito, es imperativo que dejen de centrarse solamente en la eficiencia técnica y empiecen a abordar la suficiencia, desafiando la premisa de la insaturación constante de necesidades que está en el corazón de la crisis ambiental contemporánea
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