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| Fuente de la imagen: La Economía Redonda (M. Velasco, 2003) |
M. Velasco, 2017. Implementación de la Economía Circular y el Diseño Cradle to Cradle: Un Marco Integrador para la Industria Manufacturera Sostenible - Implementing the Circular Economy and Cradle to Cradle Design: An Integrative Framework for Sustainable Manufacturing
Resumen: El modelo económico lineal predominante, basado en la extracción, fabricación y desecho, enfrenta crisis estructurales debido a la escasez de recursos y el impacto ambiental acumulado. En respuesta, la Economía Circular (EC) y el paradigma Cradle to Cradle (C2C) proponen una reestructuración sistémica de la industria. Este artículo analiza los fundamentos teóricos de la EC y el diseño C2C, explorando la transición de la ecoeficiencia reactiva hacia la ecoefectividad proactiva. A través del examen de modelos como el Modelo Genómico de Ecodiseño (MGE) y la certificación C2C, se discuten las estrategias de implementación tanto institucionales como empresariales. El estudio subraya la necesidad de alinear los beneficios económicos con la regeneración ecológica, identificando barreras prácticas en la innovación industrial y proponiendo un enfoque concurrente que integre a todos los actores involucrados para lograr una industria verdaderamente regenerativa.
Palabras clave: Economía Circular, Cradle to Cradle, Sostenibilidad, Ecodiseño, Ecoinnovación, Ecoefectividad.
Abstract: The prevailing linear economic model, based on extraction, manufacturing, and disposal, faces structural crises due to resource scarcity and accumulated environmental impact. In response, the Circular Economy (CE) and the Cradle to Cradle (C2C) paradigm propose a systemic restructuring of industry. This article analyzes the theoretical foundations of CE and C2C design, exploring the transition from reactive eco-efficiency to proactive eco-effectiveness. Through an examination of models such as the Ecodesign Genomic Model (EGM) and C2C certification, both institutional and business implementation strategies are discussed. The study underscores the need to align economic benefits with ecological regeneration, identifying practical barriers to industrial innovation and proposing a concurrent approach that integrates all stakeholders to achieve a truly regenerative industry.
Keywords: Circular Economy, Cradle to Cradle, Sustainability, Ecodesign, Eco-innovation, Eco-effectiveness.
1. Introducción
Desde el inicio de la Revolución Industrial, el crecimiento económico ha estado intrínsecamente ligado al aumento en el consumo de recursos naturales. Este modelo lineal de "tomar-hacer-desechar" ha permitido una disponibilidad de bienes sin precedentes, pero ha generado consecuencias ambientales severas, como emisiones descontroladas y una acumulación masiva de residuos sólidos (Lieder y Rashid, 2016). Con una población mundial en constante crecimiento y una clase media en expansión, la demanda proyectada de recursos limitados sugiere que los requerimientos del crecimiento exponencial no podrán satisfacerse bajo las premisas actuales (Meadows et al., 1972, citado en Lieder y Rashid, 2016).
En este escenario de incertidumbre, surge la EC o Economía Redonda (Velasco-Carretero, 2003), como una alternativa estratégica que busca armonizar el crecimiento económico con la protección ambiental mediante el cierre de los flujos de materiales (Geng y Doberstein, 2008, citado en Lieder y Rashid, 2016). Pero el concepto de circularidad no es enteramente nuevo; a lo largo de la historia, las prácticas de reutilización y reparación fueron comunes hasta que la obsolescencia programada y la cultura del desecho se institucionalizaron (Lieder y Rashid, 2016). El reto contemporáneo reside en la implementación sistemática de estos principios a gran escala en una industria global compleja.
2. El Paradigma C2C y la Ecoefectividad
Una de las definiciones más comprensivas de la EC es la de una economía industrial que es "restaurativa o regenerativa por intención y diseño" (Ellen Macarthur Foundation, 2013, citado en Lieder y Rashid, 2016). Esta visión se materializa profundamente en la filosofía C2C o "de la cuna a la cuna". A diferencia de los enfoques convencionales de sostenibilidad que se centran en la "ecoeficiencia" —es decir, en reducir el impacto negativo o ser "menos malos"—, el C2C se enfoca en la "ecoefectividad" (Braungart y McDonough, 2006).
La ecoefectividad propone una agenda positiva que busca maximizar el impacto beneficioso de los productos en los sistemas sociales, económicos y ambientales. Mientras que la ecoeficiencia es a menudo reactiva y no aborda las fallas profundas en el diseño de los flujos de materiales, la ecoefectividad exige un rediseño donde los materiales mantengan su calidad y productividad a través de ciclos de vida sucesivos (Braungart et al., 2006). En este sentido, la meta no es el "residuo cero" como fin último, su fin es la creación de metabolismos industriales cíclicos que permitan el supra-reciclaje o upcycling, donde los materiales acumulan valor e "inteligencia" con el tiempo (Braungart et al., 2006).
3. Principios Fundamentales del Diseño C2C
El marco de trabajo C2C se fundamenta en tres principios que desafían la lógica industrial tradicional:
3.1. El residuo es igual al alimento
Este principio se basa en la analogía de los ciclos biológicos. En la naturaleza, el concepto de residuo no existe; los desechos de un sistema son nutrientes para otro. El C2C clasifica los materiales en dos metabolismos distintos: el biológico (nutrientes que regresan de forma segura a la biósfera) y el técnico (nutrientes sintéticos o minerales que circulan en circuitos cerrados sin perder calidad) (Braungart et al., 2006; Toxopeus et al., 2015).
3.2. Uso de la renta solar corriente
Se promueve el uso de fuentes de energía renovables para la fabricación y operación de productos, asumiendo que estas fuentes son abundantes si se gestionan adecuadamente (Toxopeus et al., 2015).
3.3. Celebrar la diversidad
La resiliencia de un sistema depende de su diversidad biológica, cultural y conceptual. El diseño debe respetar los contextos locales y evitar soluciones unidimensionales que puedan desequilibrar el sistema global (Peralta-Álvarez et al., 2015; Toxopeus et al., 2015).
4. El Modelo Genómico de Ecodiseño (MGE)
Para operativizar estos principios en la ingeniería industrial, se han propuesto metodologías avanzadas como el Modelo Genómico de Ecodiseño (MGE). Este modelo se define como una arquitectura de referencia abierta para el diseño C2C, inspirada en la biónica y la ingeniería concurrente (Peralta-Álvarez et al., 2010). El MGE utiliza la analogía biológica del genotipo y el fenotipo para describir el desarrollo de productos.
El genotipo representa las características internas del producto, incluyendo su diseño conceptual, rutas tecnológicas y selección de materiales. El fenotipo, por otro lado, es la expresión o interacción del producto en su entorno, que abarca el mercado, la legislación, el uso por parte del consumidor y la logística inversa (Peralta-Álvarez et al., 2015). Esta perspectiva permite a los ingenieros diseñar productos con un carácter "autopoyético", es decir, capaces de auto-regenerarse al final de su vida útil, reintegrándose como nutrientes en nuevas generaciones de productos (Peralta-Álvarez et al., 2010).
Ejemplo de aplicación: El rediseño de una cafetera En un estudio de caso, se aplicó el MGE al rediseño de una cafetera eléctrica. El proceso comenzó con un Análisis de Ciclo de Vida (ACV) inverso para identificar las cargas ambientales del modelo lineal existente. Posteriormente, se establecieron estrategias para eliminar sustancias tóxicas (lista X) e incorporar nutrientes técnicos recuperables. El resultado fue una cafetera con componentes modulares de fácil desensamblado, donde el 76% del producto podía ser reciclado mediante procesos de supra-reciclaje, transformando un desecho potencial en un activo para la tecnosfera (Peralta-Álvarez et al., 2015).
5. La Estrategia Triple Top Line
El enfoque C2C desplaza la tradicional "triple cuenta de resultados" (Triple Bottom Line) hacia una visión de "línea superior" (Triple Top Line). Mientras que el primer enfoque suele priorizar la economía y luego intenta mitigar los daños sociales y ecológicos, el Triple Top Line integra proactivamente las tres dimensiones desde la fase conceptual del diseño (Peralta-Álvarez et al., 2015).
Esta estrategia busca generar un valor agregado donde la rentabilidad económica dependa directamente de la salud ecológica y la equidad social. Por ejemplo, al diseñar un sistema de embalaje, una empresa busca reducir costos y crear un producto que, tras su uso, sirva como abono para el suelo (nutriente biológico), generando así un beneficio ambiental tangible que también mejora su imagen corporativa y reduce riesgos regulatorios (Toxopeus et al., 2015).
6. Implementación Industrial: Enfoques Top-Down y Bottom-Up
La transición hacia una EC requiere un esfuerzo coordinado que opere simultáneamente desde dos frentes: el institucional (top-down) y el empresarial (bottom-up) (Lieder y Rashid, 2016).
Desde la perspectiva Top-Down, los gobiernos y organismos internacionales deben establecer marcos legales y políticas de apoyo. Ejemplos notables incluyen la "Ley de Promoción de la EC" en China o las directivas de la Unión Europea sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (WEEE) (Lieder y Rashid, 2016). Además, se ha sugerido una reestructuración del sistema fiscal que deje de gravar los recursos renovables y el trabajo humano, enfocándose en cambio en el consumo de recursos no renovables (Stahel, 2013, citado en Lieder y Rashid, 2016).
A nivel Bottom-Up, las empresas manufactureras deben adoptar modelos de negocio colaborativos, como los Sistemas de Producto-Servicio (PSS). Bajo estos modelos, la empresa no enajena la propiedad de un bien, vende el servicio que este presta. Un ejemplo clásico es el de una empresa de lavadoras que vende "ciclos de lavado" en lugar de la máquina física. Esto incentiva al fabricante a diseñar productos de alta calidad y durabilidad, ya que el mantenimiento y la recuperación de los materiales (nutrientes técnicos) al final del ciclo recaen bajo su responsabilidad económica (Braungart et al., 2006; Lieder y Rashid, 2016).
7. Certificación C2C: Estándares y Retos Prácticos
Para guiar y reconocer los esfuerzos de sostenibilidad, el CDC Products Innovation Institute (C2CPII) administra un estándar de certificación que evalúa los productos en cinco categorías críticas: salud del material, reutilización de materiales, gestión de energía renovable y carbono, administración del agua y justicia social (C2C Certified Product Standard v3.1, 2016). Los productos pueden alcanzar niveles desde Básico hasta Platino, fomentando una mejora continua.
Pero la implementación práctica de estos estándares no está exenta de dificultades. Investigaciones sobre el terreno han revelado discrepancias entre la visión utópica del C2C y la práctica industrial diaria (Toxopeus et al., 2015). Un problema identificado es la dependencia de institutos acreditados que a menudo mantienen una posición de monopolio en la evaluación de materiales, lo que puede limitar la transparencia. Asimismo, el uso extensivo de acuerdos de confidencialidad (NDA) entre proveedores y evaluadores puede sofocar la innovación abierta, impidiendo que los avances en materiales sostenibles se compartan ampliamente en la industria (Toxopeus et al., 2015).
Otro desafío es la tendencia de las empresas a centrarse exclusivamente en la "salud del material" (eliminación de tóxicos), descuidando otros pilares como la energía renovable o la justicia social en la cadena de suministro. Para que el C2C sea un verdadero motor de innovación y no solamente una guía de optimización, es necesario que los institutos de certificación actúen como plataformas de conocimiento que faciliten la interacción entre diseñadores y fabricantes, promoviendo el desarrollo de productos completamente nuevos en lugar de simples mejoras incrementales de modelos lineales existentes (Toxopeus et al., 2015).
8. Nutrientes Técnicos y el Pooling de Materiales Inteligentes
Un concepto innovador dentro del C2C es el "agrupamiento de materiales inteligentes" (Intelligent Materials Pooling). Esta estrategia propone la creación de comunidades de socios industriales que comparten recursos materiales y conocimientos técnicos (Braungart et al., 2006). En lugar de que cada empresa gestione sus propios desechos, se establece un "banco de materiales" que mantiene la propiedad de los nutrientes técnicos de alta calidad y los arrienda a las empresas participantes.
En la industria del acero, por ejemplo, el valor a menudo se pierde cuando diferentes grados de aleaciones se mezclan durante el reciclaje convencional (downcycling). Un sistema de pooling permitiría mantener la pureza de aleaciones valiosas que contienen cromo o níquel, asegurando que estos materiales puedan ser recuperados y reutilizados en aplicaciones de igual o mayor valor tecnológico a un costo menor que la adquisición de materias primas vírgenes (Braungart et al., 2006).
9. Hacia una Conciencia Social y Empresarial
La transición exitosa hacia una EC exige un cambio profundo en la mentalidad tanto de los consumidores como de los gestores industriales. La educación en la gestión del valor de los recursos debe reemplazar la percepción convencional de los productos al final de su vida útil como "basura". Es necesario que la sociedad empiece a valorar el rendimiento y la aptitud para el uso de un producto por encima de su posesión física (Lieder y Rashid, 2016).
Las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC) juegan un papel habilitador en este proceso. Herramientas como el "pasaporte de producto" —un conjunto de datos que detalla los componentes y materiales de un objeto— permiten a los recicladores saber exactamente cómo desmontar y recuperar el valor de cada pieza, facilitando el cierre efectivo del ciclo (European Commission, 2013, citado en Lieder y Rashid, 2016).
10. Entre la utopía regenerativa y la praxis industrial
La transición hacia una EC se presenta hoy como una necesidad inevitable ante el agotamiento del modelo lineal de "extraer, fabricar y desechar". Si bien la literatura científica y los marcos normativos han avanzado significativamente, una revisión crítica revela que el panorama actual de implementación es fragmentado y, en ocasiones, contradictorio. La principal deficiencia radica en que el discurso se ha centrado desproporcionadamente en la escasez de recursos y el impacto ambiental, dejando en un segundo plano los beneficios económicos directos para los actores industriales a nivel individual. Esta omisión es crítica: mientras las empresas perciban la circularidad como una restricción o un coste adicional en lugar de una oportunidad de negocio competitiva, la transición seguirá siendo lenta y dependiente exclusivamente de la presión regulatoria.
El paradigma C2C, contrafuerte básico de la circularidad, propone una visión ambiciosa basada en la "ecoefectividad" —hacer las cosas bien desde el diseño para generar impactos positivos— en contraposición a la "ecoeficiencia" tradicional, que solamente busca minimizar los impactos negativos. Pero investigaciones sobre su aplicación real sugieren que esta visión utópica a menudo se degrada en una práctica puramente ecoeficiente. En la industria, el enfoque de los institutos de certificación tiende a concentrarse casi exclusivamente en la "salud de los materiales", dejando bajo la sombra pilares igualmente vitales como la gestión del agua, la justicia social o el uso de energías renovables. Esta reducción del modelo a una lista de verificación de sustancias químicas limita el potencial de innovación sistémica que el C2C originalmente pretendía impulsar.
Un obstáculo significativo para la ecoinnovación abierta es el papel de los organismos de evaluación y certificación. El modelo de negocio de institutos como EPEA o MBDC, basado en el conocimiento experto de materiales, ha derivado en una suerte de monopolio de evaluación donde la transparencia es limitada. El uso extensivo de Acuerdos de Confidencialidad (NDA) entre proveedores y evaluadores crea silos de información que sofocan la colaboración intersectorial. Para que la EC florezca, es imperativo pasar de un modelo de protección de datos cerrados hacia plataformas de conocimiento compartido que actúen como intermediarios reales entre diseñadores y fabricantes, permitiendo que los avances en materiales sostenibles beneficien a toda la industria y no a una empresa certificada.
Asimismo, existe una discrepancia notable en la gestión de la energía dentro de estos marcos. Aunque el C2C celebra el uso de "renta solar corriente", el proceso de certificación actual no evalúa con profundidad los flujos energéticos o la fase de uso del producto, centrándose primordialmente en las fases de producción y fin de vida. Dado que la mayoría de los problemas ambientales de los productos de consumo están ligados a su consumo energético, esta es una debilidad que los modelos emergentes, como el Modelo Genómico de Ecodiseño (MGE), deben subsanar integrando herramientas cuantitativas más robustas, como el Análisis de Ciclo de Vida (ACV), para evitar interpretaciones sesgadas de la sostenibilidad.
Finalmente, la implementación exitosa de la circularidad requiere un "nexo colectivo" donde las estrategias institucionales top-down (legislación y políticas) converjan con los esfuerzos empresariales bottom-up (modelos de negocio colaborativos y diseño de productos). Modelos como el MGE2 buscan operativizar esta convergencia al tratar el producto como un "ente biológico" capaz de regenerarse, pero su efectividad dependerá de la madurez de la infraestructura de soporte y de un cambio profundo en la mentalidad gerencial y social. En conclusión, para que la EC sea una realidad operativa, debemos superar la fragmentación de la investigación, garantizar la transparencia en los procesos de certificación y alinear indisolublemente la rentabilidad económica con la salud ecológica del planeta
11. De un modelo de "optimización incremental" hacia uno de "ecoinnovación sistémica"
Para superar las brechas identificadas entre la teoría regenerativa y su aplicación industrial, se presenta la siguiente Propuesta de Mejora Integrada, que busca transitar de un modelo de "optimización incremental" hacia uno de "ecoinnovación sistémica", alineando los incentivos económicos con la salud ecológica a través de cinco ejes estratégicos.
11.1. Transparencia y Plataformas de Ecoinnovación Abierta
Una de las mayores barreras detectadas es la opacidad en el proceso de evaluación de materiales y el uso excesivo de Acuerdos de Confidencialidad (NDA) que sofocan la colaboración (Toxopeus et al., 2015).
• Propuesta: Los institutos acreditados de certificación deben evolucionar de ser "guardianes del conocimiento" a actuar como plataformas de conocimiento compartido. Se propone la creación de una base de datos abierta de "nutrientes técnicos" y "biológicos" validados, donde se publiquen los puntajes ABC-X de materiales comunes de forma estandarizada.
• Mecanismo: Implementar el Pasaporte de Producto. Este registro digital detallaría la composición química y las instrucciones de desensamblado, permitiendo que cualquier reciclador en la cadena de valor sepa exactamente cómo recuperar los materiales sin pérdida de calidad, eliminando así el monopolio de información de las empresas originales.
11.2. Alineación del Beneficio Económico mediante Modelos de Servicio
La crítica subraya que las empresas a menudo ven la circularidad como un coste adicional. Para corregir esto, se debe cambiar la lógica de propiedad.
• Propuesta: Fomentar la adopción masiva de Sistemas de Producto-Servicio (PSS). En este esquema, el fabricante mantiene la propiedad de los materiales y el usuario paga por la funcionalidad (ej. "pago por lavado" en lugar de compra de lavadora).
• Mecanismo: Implementar el Agrupamiento de Materiales Inteligentes (Intelligent Materials Pooling). Las empresas pueden formar coaliciones para gestionar "bancos de materiales" compartidos. Esto incentiva al fabricante a diseñar productos de altísima durabilidad y fácil recuperación, ya que los materiales retornan a su balance contable como activos valiosos, no como pasivos de desecho.
11.3. Integración de la Evaluación de Energía y Ciclo de Vida (ACV)
El marco C2C actual ha sido criticado por ignorar la fase de uso y los flujos energéticos cuantitativos, centrándose casi exclusivamente en la toxicidad de los materiales.
• Propuesta: Integrar obligatoriamente el Análisis de Ciclo de Vida (ACV) dentro del Modelo Genómico de Ecodiseño (MGE2) para cuantificar los impactos energéticos en todas las fases.
• Mecanismo: La certificación debe exigir el uso de "renta solar corriente" (energía renovable) en la fabricación, considerando la eficiencia energética del producto durante su vida útil. Esto evitaría el "efecto rebote", donde un producto con materiales saludables consume excesiva energía, anulando sus beneficios ambientales netos.
11.4. Marco Institucional y Reforma Fiscal (Enfoque Top-Down)
Para que el esfuerzo empresarial (bottom-up) tenga éxito, se requiere un entorno legislativo que no castigue la sostenibilidad.
• Propuesta: Reestructuración del sistema fiscal para desplazar la carga impositiva. Se propone dejar de gravar el trabajo humano y el valor añadido, y empezar a gravar el consumo de recursos no renovables y la extracción de materiales vírgenes.
• Mecanismo: Aplicación de un IVA reducido permanente para actividades de reparación, renovación y reciclaje de alta calidad (upcycling). Además, los gobiernos deben establecer normativas de "Responsabilidad Extendida del Productor" que exijan objetivos de recuperación real, no solamente de recolección para vertedero.
11.5. El Nexo Colectivo: Diseño para la Autopoyesis Industrial
Finalmente, el diseño debe dejar de ser una respuesta reactiva a la legislación.
• Propuesta: Adoptar el modelo de Ingeniería Concurrente Sostenible utilizando el MGE2, donde el producto se trate como un "ser vivo" (genotipo) capaz de auto-regenerarse al final de su ciclo (fenotipo).
• Mecanismo: Los equipos de diseño deben trabajar de forma transversal bajo la Estrategia Triple Top Line. Esto implica que, desde la primera fase de concepto, el valor social (equidad) y ecológico se consideren motores de la innovación empresarial, y no simples restricciones externas.
11.6 Síntesis de la Propuesta
Esta mejora propone que la EC sea implementada como un proceso concurrente de arriba hacia abajo (top-down) y de abajo hacia arriba (bottom-up), donde el Nexo Colectivo sea una economía que nutra activamente al planeta. Al democratizar la información sobre materiales, alinear los modelos de negocio con la recuperación de valor y reformar los incentivos fiscales, la industria pasará de ser un sistema extractivo a convertirse en un metabolismo regenerativo que garantice la prosperidad a largo plazo
12. Conclusiones
La investigación actual demuestra que la EC y el diseño C2C ofrecen una ruta viable y necesaria para superar las limitaciones del modelo lineal. Pero la implementación no puede ser fragmentada. La tendencia histórica de enfocarse únicamente en la generación de residuos y el impacto ambiental ha dejado de lado, en ocasiones, la necesidad de que estos modelos sean económicamente atractivos para los actores industriales individuales (Lieder y Rashid, 2016). Un marco que considere los beneficios económicos como un motor para la regeneración natural podrá atraer el compromiso de la alta dirección empresarial necesario para un cambio a gran escala.
El modelo MGE y los estándares de certificación C2C proporcionan las herramientas técnicas para esta transformación, pero su éxito dependerá de la capacidad de la industria para superar barreras como la falta de innovación abierta y la opacidad en las cadenas de suministro. La meta última es alcanzar un nexo colectivo donde los intereses de los responsables políticos, los fabricantes y la sociedad converjan hacia una economía que consuma menos, nutriendo activamente el planeta y sus habitantes (Lieder y Rashid, 2016; Peralta-Álvarez et al., 2015).
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Bibliografía
Braungart, M., y McDonough, W. (2006). Cradle-to-cradle design: creating healthy emissions – a strategy for eco-effective product and system design. Journal of Cleaner Production, 15(13-14), 1337-1348.
Cradle to Cradle Products Innovation Institute. (2016). Cradle to Cradle Certified™ Product Standard. Version 3.1.
Lieder, M., y Rashid, A. (2016). Towards circular economy implementation: a comprehensive review in context of manufacturing industry. Journal of Cleaner Production, 115, 36-51.
Peralta-Álvarez, M. E., Aguayo-González, F., y Lama-Ruíz, J. R. (2010). Ingeniería sostenible de la cuna a la cuna: una arquitectura de referencia abierta para el diseño C2C. DYNA, 86(2), 199-211.
Peralta-Álvarez, M. E., Aguayo-González, F., Lama-Ruiz, J. R., y Ávila-Gutiérrez, M. J. (2015). MGE2: A framework for cradle-to-cradle design. DYNA, 82(191), 137-146.
Toxopeus, M. E., de Koeijer, B. L. A., y Meij, A. G. G. H. (2015). Cradle to Cradle: Effective Vision vs. Efficient Practice? Procedia CIRP, 29, 384-389.
