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| Fuente de la imagen: La Economía Redonda. Sitio Economía Sostenible (M. Velasco, 2003) |
Resumen: Se analiza la transición del modelo económico lineal predominante, caracterizado por la extracción, fabricación y desecho, hacia un modelo de economía circular que prioriza la regeneración de sistemas naturales y el mantenimiento del valor de los recursos durante el mayor tiempo posible. A través de una revisión de las bases teóricas de la economía ecológica, las escuelas de pensamiento que fundamentan la circularidad y el papel del ecodiseño, se examinan cómo este cambio de paradigma responde a los límites biofísicos del planeta, erigiéndose como una oportunidad estratégica para la competitividad empresarial y la generación de empleo de calidad. Se destaca la importancia de una transición justa que involucre a las personas que trabajan y el diálogo social como contrafuertes para asegurar que la descarbonización y la desmaterialización de la economía redunden en un bienestar social equitativo. Se concluye que la circularidad es el único camino viable para desvincular el crecimiento económico del consumo degradante de recursos finitos.
Palabras clave: Economía circular, sostenibilidad fuerte, ecodiseño, transición justa, gestión de recursos, economía ecológica.
Abstract: This paper analyzes the transition from the prevailing linear economic model, characterized by extraction, manufacturing, and disposal, to a circular economy model that prioritizes the regeneration of natural systems and the maintenance of resource value for as long as possible. Through a review of the theoretical foundations of ecological economics, the schools of thought that underpin circularity, and the role of ecodesign, it examines how this paradigm shift responds to the planet's biophysical limits, establishing itself as a strategic opportunity for business competitiveness and the generation of quality employment. The importance of a just transition that involves workers and social dialogue is highlighted as crucial to ensuring that the decarbonization and dematerialization of the economy result in equitable social well-being. It concludes that circularity is the only viable path to decoupling economic growth from the degrading consumption of finite resources.
Keywords: Circular economy, strong sustainability, ecodesign, just transition, resource management, ecological economy.
1. Introducción: Los Límites del Planeta y la Crisis de la Linealidad
El modelo de desarrollo global ha alcanzado un punto de inflexión histórico donde la masa de materiales creados por el hombre ha superado ya a la biomasa viva de la Tierra. Como señalan Elhacham et al. (2020), en la actualidad existe más hormigón, ladrillos y asfalto que biomasa vegetal o animal, una tendencia que altera los ciclos naturales de manera irreversible. Esta realidad física pone de manifiesto la insostenibilidad de la economía lineal (M. Velasco, 2003), un sistema basado en la extracción, fabricación y desecho rápido de bienes. Por culpa de este modelo, la humanidad consume de media recursos equivalentes a 1,6 planetas, cifra que en el caso de España se eleva a casi 2,5 planetas.
La Red Global de Huella Ecológica determina anualmente el "Día de la Sobrecapacidad de la Tierra", momento en el que el consumo humano excede la capacidad de regeneración de los ecosistemas para ese año. En los últimos años, este hito ha ocurrido a mediados de verano, lo que implica que gran parte de la actividad económica se sustenta "a crédito" de las generaciones futuras. La persistencia en este esquema degrada el medio ambiente y expone a la industria a riesgos operacionales críticos y a la volatilidad de los precios debido a la escasez de materias primas básicas. Ante este escenario de multicrisis, la economía circular (M. Velasco, 2003) surge como el marco estratégico capaz de transformar profundamente el funcionamiento de la producción y el consumo.
2. Marco Teórico: De la Sostenibilidad Débil a la Economía Ecológica
Para comprender la trascendencia de la economía circular, es imperativo analizar la evolución de los paradigmas de sostenibilidad. Lobato Gago (2017) sugiere que estamos ante una revolución científica en el sentido de Kuhn (2006), donde el paradigma de la sostenibilidad sustituye a los planteamientos económicos clásicos. Dentro de este cambio, autores como Neumayer (2003) distinguen entre sostenibilidad débil y fuerte. La sostenibilidad débil, vinculada a la economía ambiental neoclásica y defendida por autores como Solow (1993) y Hartwick (1977), asume que el capital natural es sustituible por capital manufacturado o tecnología.
Por el contrario, la sostenibilidad fuerte, fundamentada por Daly y Costanza (1991), sostiene que el capital natural es irreemplazable en sus funciones críticas para la vida. Bajo esta visión, la economía debe subordinarse a las leyes de la naturaleza y la termodinámica, reconociendo que el planeta es un sistema finito. La economía circular se alinea con la sostenibilidad fuerte al buscar que el valor de los productos y materiales se mantenga en la economía durante el mayor tiempo posible, integrando la actividad humana dentro de los ciclos biogeoquímicos de la Tierra. Como indica Baumgärtner y Quaas (2010), este enfoque exige reglas de uso basadas en la capacidad de regeneración de la biosfera.
3. Principios y Escuelas de Pensamiento de la Economía Circular
La economía circular más que una básica evolución de la gestión de residuos es sistema metabólico que distingue entre nutrientes biológicos y técnicos. Según la Fundación Ellen MacArthur (2015), el modelo se basa en tres principios clave: eliminar residuos y contaminación desde el diseño, mantener productos y materiales en uso a su valor más alto, y regenerar los sistemas naturales. Este pensamiento sistémico implica comprender cómo se relacionan las diferentes partes de la producción a distintas escalas espacio-temporales.
El desarrollo de la economía circular se nutre de diversas escuelas de pensamiento que han madurado desde la década de 1970. Entre las más influyentes destacan:
• Cradle to Cradle (De la cuna a la cuna): Propuesto por McDonough y Braungart (2002), aboga por un diseño donde "residuo sea igual a comida", integrando materiales en ciclos técnicos o biológicos cerrados.
• Economía Azul: Gunter Pauli (2010) plantea imitar la eficiencia de los ecosistemas naturales, donde los residuos de un proceso son la materia prima de otro, generando empleo y capital social local.
• Economía del Rendimiento: Walter Stahel (2010) enfatiza la importancia de extender la vida útil de los bienes a través del mantenimiento y la reparación, sustituyendo el consumo de energía por mano de obra.
• Biomímesis: Janine Benyus (2012) sugiere aprender de los 4.000 millones de años de evolución natural para diseñar procesos industriales eficaces.
4. Estrategias de Implementación: Ecodiseño, Servitización y Digitalización
La transición hacia la circularidad exige a las organizaciones abandonar la visión transaccional de corto plazo por una de relaciones duraderas y creación de valor compartido. Una de las herramientas más potentes es el ecodiseño, ya que se estima que más del 80% del impacto ambiental de un producto se define en su etapa de diseño. Según los principios de la IDSA (1992), el ecodiseño debe priorizar la modularidad, la facilidad de desmontaje y la eliminación de sustancias tóxicas para facilitar el reciclaje de alta calidad o upcycling.
Otra estrategia disruptiva es la economía de la funcionalidad. Este modelo propone pasar de la posesión del bien al acceso al servicio. Un ejemplo clásico citado en la literatura revisada es el de Michelin, que alquila neumáticos a flotas cobrando por kilómetro recorrido. Este esquema alinea los incentivos económicos con la sostenibilidad: el fabricante desea que el producto sea duradero y fácil de reparar, pues él asume los costes de mantenimiento y reposición. Asimismo, la economía colaborativa aprovecha las plataformas digitales para maximizar el uso de activos infrautilizados, fomentando el intercambio entre pares (P2P).
La digitalización actúa como catalizador de estos modelos. Tecnologías como el Internet de las Cosas (IoT), el Big Data y la Inteligencia Artificial permiten monitorizar el estado de los productos en tiempo real, optimizando la logística inversa necesaria para recuperar materiales al final de su vida útil. Como señala el estudio de Accenture (2015), la digitalización facilita la desmaterialización al sustituir soportes físicos por servicios virtuales, reduciendo drásticamente la huella hídrica y de carbono.
5. El Impacto Laboral: Hacia una Transición Justa
Uno de los pilares de la economía circular es su capacidad para generar empleo decente y de calidad. Al ser un modelo intensivo en mano de obra para actividades de reparación y remanufactura, ofrece un balance neto de empleo positivo frente al modelo lineal. Estudios de WRAP (2015) sugieren que una apuesta decidida por la circularidad podría crear millones de puestos de trabajo en Europa para el año 2030. En España, la transformación del modelo productivo podría generar hasta 160.000 nuevos empleos netos.
Pero este cambio debería realizarse bajo el marco de una Transición Justa, lo que implica que ninguna persona trabajadora debe ser dejada atrás durante la reconversión , siendo necesaria la revisión de los programas de formación para capacitar a la fuerza laboral en las nuevas competencias verdes.
6. Desafíos y Barreras: Del Greenwashing a la Gestión de Residuos
A pesar de sus beneficios, la transición enfrenta obstáculos significativos. Uno de los mayores riesgos es el greenwashing o blanqueo ecológico. Terrachoice (2010) señala que un alto porcentaje de productos "verdes" en el mercado utilizan desinformación para proyectar una imagen responsable que no se corresponde con la realidad. Esta práctica distorsiona el mercado y genera desconfianza en los consumidores. Para combatirlo, es vital el uso de etiquetas certificadas y sistemas de gestión ambiental como EMAS o ISO 14001.
Otro reto es la lucha contra la obsolescencia programada, que limita artificialmente la vida útil de los productos para fomentar el consumo. La respuesta regulatoria debe incluir el "Derecho a Reparar", facilitando el acceso a piezas y servicios técnicos. Finalmente, la gestión de residuos debe superar la inercia del vertedero. En Andalucía, por ejemplo, el elevado porcentaje de residuos mezclados dificulta las labores de recuperación. La jerarquía de gestión de residuos establece que la prevención y la reutilización deben ser siempre prioritarias frente a la valorización energética o la eliminación.
7. Conclusión
La transición hacia la economía circular es imperativa para la supervivencia de la civilización dentro de los límites del planeta. Es un cambio técnico, pero, también, una transformación cultural que redefine la relación entre producción, consumo y bienestar social. La implementación exitosa de este modelo requiere la cooperación sinérgica entre la administración pública, a través de la contratación pública ecológica, el tejido empresarial, mediante la ecoinnovación, y la ciudadanía, adoptando hábitos de consumo responsable. En última instancia, la circularidad permite alcanzar una economía climáticamente neutra y socialmente justa, demostrando que el sentido común, efectivamente, es circular.
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